¿Qué podrían tener en común la reina María Antonieta, Winston Churchill y a James Bond? Pues, sin duda, su pasión por un caldo excepcional: el Champagne.
Esta región del Norte de Francia, y en consecuencia el “vino espumoso” del que nos proponemos relatar su historia, fue llamada así por su similitud con la Campania italiana, región situada al sur de Roma, ya que ambas palabras tienen relación con el término latino “campus” que designa una llanura con agricultura fecunda. Por los menos, a los romanos, esta region les pareció así.
Y es que las primeras noticias que tenemos de cepas y viñedos en este área, habitada por los Remos (que darán nombre a Reims) y dependiente de la provincia de Bélgica, tienen siempre relación con el mundo galo-romano.
Respecto a la cronología en la que se podía datar, las fechas basculan entre el siglo IV y el VI.
Lo que parece más seguro, es que a comienzos de la Edad Media (siglo VII), los monjes comenzaron a comprar tierras dedicadas al viñedo.
El vino no era tal y como lo conocemos ahora, era un vino blanco (aunque prensado de uvas negras), tranquilo, sin burbujas. Pero pronto observaron los monjes que este vino, al llegar la primavera, tenía tendencia a crear cierta espuma.
Y… ¿por qué fue trabajo de monjes y abadías? Pues porque éstos tenían cierta tendencia a pensar que era la sangre de Cristo y lo utilizaban en la Eucaristía.
En consecuencia, los vinos producidos en esta región tuvieron siempre un carácter “sagrado” y fueron consumidos por religiosos y reyes. Estos últimos lo conocieron porque en Reims, a partir del bautismo del rey franco Clovis, se llevaron a cabo las coronaciones de los reyes galos y las fiestas que les seguían se celebraban consumiendo los vinos de la región.
También, las numerosas Ferias llevadas a cabo en la Edad Media a través de la Champagne colaboraron igualmente a dar a conocer este vino.
Así, todos estos elementos contribuyeron a propagar la fama de estos vinos que se transportaban en toneles, y pronto comenzaron a ser enviados fuera de su país de origen, a Holanda y sobre todo a Inglaterra desde el siglo XII. En la época de Enrique IV, siglos XVI-XVII, comenzaron ya a llamarse vinos de Champagne.
(continuará)